jueves, 14 de agosto de 2014

Toxoplasmosis


Esta enfermedad la produce un parásito protozoario intracelular, el toxoplasma gondii. Afecta a la mayoría de los animales de sangre caliente, sin descartar al hombre.

En principio, debemos diferenciar la infección toxoplásmica de la toxoplasmosis. La primera, adquirida después del nacimiento, es por lo general asintomática. Por otra parte, la toxoplasmosis congénita es el resultado de una infección transplacentaria, o sea, el traspaso del parásito de una madre infectada a su hijo. Esta última sí puede llegar a causar grandes daños, por lo tanto es de gran importancia el control ante un estado de gravidez.

Como ya dijimos, esta enfermedad puede afectar a muchas especies de animales, pero el único que presenta las características de ser el huésped definitivo del parásito, es el gato.
Este, puede transmitir la infección a través de su excremento. A partir de que el gato se infecta, pueden pasar de 3 a 10 días hasta que éste empiece a eliminar las formas infectantes. Luego de dos semanas de la infección, el gato adquiere inmunidad, pero ante cualquier baja de defensas, pueden volver a eliminar parásitos. Por lo tanto es muy importante limpiar diariamente las deposiciones del gato para evitar un posible contagio.

Las formas de contagio parten de la ingesta de carnes infectadas mal cocidas o crudas. O al comer alimentos que hayan tenido contacto con heces de un gato contaminado.

Un punto aparte nos advierte del peligro que existe para las personas con problemas inmunológicos. Ya sea por padecer de enfermedades como SIDA o estar bajo tratamientos inmunodepresores como el kimioterápico. Si bien el riesgo de contagio no aumenta, porque las formas de que el parásito ingrese al organismo siguen siendo las mismas, sí aumenta el riesgo de que la enfermedad llegue a afectar el sistema nervioso como en su forma de contagio congénito.

El parásito puede afectar el cerebro, generando la inflamación de sus tejidos nerviosos. Ataca también el sentido de la vista, generando visión borrosa e hipersencibilidad a la luz. Y en algunos casos puede producir espasmos, diarrea y dificultades respiratorias.

Algunos síntomas de la infección:
Dolor de cabeza, fiebre, problemas en la visión, espasmos, convulciones.


Tratamiento.


Seguramente, el profesional realizará una serie de análisis de sangre, incluyendo el serológico, para determinar la cantidad de anticuerpos circulantes contra el toxoplasma. Pero en general, los casos leves y asíntomáticos no necesitan tratamiento.
De no ser así, el tratamiento es difícil aunque existe respuesta a ciertas drogas. En perros y gatos suele aplicarse clindamicina que para una acción más efectiva se la combina con sulfonamidas con pirimetamina para atacar la toxoplasmosis sistémica. Pero lo recomendado, como siempre, es un buen trabajo preventivo para evitar el contagio, realizando una buena higiene y una alimentación con carnes bien cocidas.

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